Estilos Educativos

Introduce aquí el subtítular

Las prácticas educativas paternas son evaluadas positivamente cuando producen en los hijos los siguientes efectos positivos:

  • Formación de un autoconcepto equilibrado, realista y positivo "yo espejo". A través de los padres, los niños adquieren una imagen de sí mismos que puede ser realista y equilibrada o irreal y distorsionada.

  • Formación de un yo fuerte, capaz de valerse por sí mismo.

  • La disposición al esfuerzo personal, a la autosuperación y al rendimiento.

  • Sentido de responsabilidad y de compromiso personal.

  • La competencia social. Esta cualidad no solo significa habilidades del niño para comunicarse y desempeñar sus roles sociales, sino también el gusto por la solidaridad.


En este punto, entran en juego los estilos educativos. Un estilo adecuado hace que los niños, interioricen mejor las normas o valores, se adapten mejor a los cambios, sean más autónomos, sepan lo que hacen bien o no y desarrollen la responsabilidad, la independencia y el esfuerzo.

Las dimensiones básicas de los estilos educativos son:

    • Control

    • Cuidado y empatía

    • Calor afectivo.

    • Disponibilidad

    • Contraposición

    • Comunicación.

En torno a estas dimensiones se desarrollarán los estilos educativos. Hay cuatro tipos:

Estilo autoritario

Establece un sistema comunicativo unidireccional en el que los padres dan órdenes y los niños suelen inhibirse. Es habitual el uso de castigos, amenazas y prohibiciones sin razonamiento. Alto nivel de exigencia con los hijos, los padres no suelen ser receptivos y nos cambian sus técnicas de disciplina en función del contexto de la edad ni de otras variables.

Consecuencias:

  • Bajos niveles de autoestima, autonomía personal, creatividad y competencia social.
  • Sentimientos de frustración o culpabilidad al no poder cumplir los deseos de los padres.
  • Al inhibirse se tiende al conformismo o sumisión. Estos niños suelen ser pasivos y tímidos y vivir ansiosos por obtener la aprobación ajena.
  • Puede generarse ansiedad por el distanciamiento emocional de sus padres

Estilo permisivo

Basado en la tolerancia, el control paterno es muy laxo y el nivel de exigencia muy bajo. Los padres acceden fácilmente a los deseos de los hijos y se muestran tolerantes ante los impulsos como la ira o agresividad del/a hijo/a. Normas poco estrictas para brindar una excesiva protección. Se caracteriza por la libertad acompañada por apoyo emocional.


Consecuencias:


o Estos niños tienden a ser egocéntricos, dependientes y con dificultades para el esfuerzo.

o Carencia de autocontrol de los impulsos y anteponen sus deseos y necesidades a los de otras personas.

o Altos niveles de autoestima y autoconfianza.


Estilo negligente


Basado en una baja experiencia parental y en la abdicación de la responsabilidad familiar y educativa. Se muestra falta de sensibilidad e implicación por las necesidades de los hijos/as.


Consecuencias:

  • Los hijos e hijas desarrollan un autoconcepto negativo y graves carencias de autoconfianza y autorresponsabilidad.
  • Escaso sentido del esfuerzo personal.
  • Mayor predisposición a padecer trastornos psicológicos y desviaciones graves de conductas.


Estilo democrático o asertivo

Estilo centrado en el respeto mutuo, la cooperación y los deberes recíprocos con los hijos. Se les explica a los hijos las razones del establecimiento de las normas, reconocen y respetan la individualidad y sus derechos, negocian y toman decisiones conjuntamente, intentando fomentar comportamientos positivos e inhibiendo los no adecuados.

Consecuencias:

    • Se desarrolla el sentido de responsabilidad y la asunción de consecuencias de los actos.

    • Les proporciona competencia social y facilidad de interacción.

    • Observan actitudes de cooperación, de toma de decisiones y respeto por las reglas y de habilidades de trabajo en equipo.

    • Desarrollan autoconcepto realista y positivo que se traduce en un buen nivel de autoestima y autoconfianza.

    • Adquieren una elevada motivación de logro, se puede manifestar en mejores calificaciones escolares.


El estilo educativo de los padres no es el único factor influyente en la conducta de los hijos. No se debe estigmatizar al padre/madre por ello, pero lo que sí está claro, es que es un factor importante y que además es un factor que podemos controlar, por lo que, a igualdad del resto de condicionantes, los beneficios para los niños serán mayores con un estilo educativo democrático.

También se debe tener en cuenta, que para algunas ocasiones puede ser conveniente utilizar otro estilo educativo o que al menos ese será más eficaz. Y que un progenitor puede tener un estilo y el otro progenitor otro diferente, por lo que habrá que tener cierto "arte" para combinarlos adecuadamente y sacar de ellos lo más beneficioso para el niño.


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